El interruptor automático (el “automático” o disyuntor del tablero) tiene un trabajo: cortar antes de que el cable se caliente más de lo que aguanta. Por eso la elección parte por la corriente que va a circular y termina en el conductor que la lleva.
In = P ÷ (V × cos φ × η)
En trifásico se divide además por √3 y la tensión es la de entre fases (380 V en Chile). Si la placa del artefacto ya dice los amperes, se usan directamente. Para un motor de régimen permanente la corriente se multiplica por 1,25, porque el RIC exige que sus conductores transporten al menos 1,25 veces la corriente de plena carga y que la protección de sobrecarga quede ajustada a no más de 1,25 veces la nominal.
Calibre = primer valor normalizado ≥ In (o ≥ 1,25 × In en motores)
Los valores normalizados son 6, 10, 16, 20, 25, 32, 40, 50, 63, 80, 100 y 125 A. Con el calibre elegido viene la regla que más se olvida: la corriente nominal de la protección no puede superar la capacidad de transporte del conductor que protege. Un automático de 20 A sobre un cable de 1,5 mm² que aguanta 16 A no protege al cable, lo deja cocinarse.