La comparación que sí sirve
Casi todas las conversaciones sobre esto se resuelven comparando el dividendo con el arriendo, y esa comparación está incompleta: ignora las 600 UF de pie que quien compra dejó de tener disponibles, ignora las contribuciones y la mantención, e ignora que el que arrienda puede tener esa plata rindiendo en otra parte.
Acá se comparan dos patrimonios al cabo de los años que elijas. Quien compra termina con la propiedad menos la deuda. Quien arrienda termina con el pie invertido más todo lo que fue ahorrando por pagar menos cada año. Y cada año, el que gasta menos invierte la diferencia: si el dividendo es más caro que el arriendo, el que arrienda invierte esa diferencia; si es al revés, la invierte el que compró.